domingo, 8 de mayo de 2011

La investigación: técnicas y procedimientos

La investigación: técnicas y procedimientos

Clave: 1200017

Prof. Fernando Martínez Ramírez

Criterios de evaluación

Reportes de lectura, asistencia, participación = 50%

Trabajo final: Esquema de tesina = 50%

Tema I. Epistemología: las categorías en las ciencias

Objetivos: Suscitar la reflexión epistemológica sobre la objetividad en las ciencias a partir de la teoría lógica del concepto. Proporcionar al estudiante las herramientas básicas para ordenar y sistematizar sus ideas, depurar su lenguaje y buscar coherencia y claridad conceptuales. Afianzar su espíritu crítico al permitirle tomar distancia (metacrítica) con respecto al quehacer que ya enfrenta como científico social y humanista. Proporcionar las herramientas metodológicas fundamentales para su trabajo de investigación final.

1. Oración, proposición, discurso

1.1 No hay escrituras inocentes

2. La proposición lógica vs. la oración gramatical

2.1 La oración simple y la proposición lógica

2.2 La oración compleja

2.3 Verbos en forma personal

3. Qué es un razonamiento

3.1 Cómo identificar en el discurso escrito dónde hay un razonamiento

3.2 Indicadores de premisas y de conclusión

3.3 Razonamiento válido y razonamiento inválido

3.4 Parafraseando razonamientos

4. La forma de los razonamientos

4.1 La aserción lógica

4.2 Dialéctica entre inducción y deducción (aplicada a las ciencias sociales y las humanidades)

5. La noción de verdad

5.1 La verdad como problema lógico

5.2 Verdad como coherencia y verdad como correspondencia

5.3 Diferencias entre verdad y validez

5.4 Verdad y verosimilitud

6 El problema de la objetividad y la subjetividad de los juicios en relación con la verdad

7 Las comunidades epistémicas y la verdad en las ciencias

7.1 Creer, saber, conocer

8 Los conceptos

8.1 Distinción entre esencia y accidente

8.2 La abstracción

8.3 Propiedades lógicas de los conceptos: extensión y comprensión

8.4 Las categorías o los modos de ser de las cosas

8.5 Importancia de las categorías para explicar y comprender la realidad

8.6 Los categoremas o el orden que asigno a las cosas

8.7 Importancia de los categoremas para clarificar el lenguaje

8.8 ¿Explicar la realidad, ordenarla o ambas cosas: categorías vs. categoremas?

8.9 La generalización en las ciencias sociales y las humanidades

9. La definición

Bibliografía

Bunge, Mario. La ciencia, su método y su filosofía, México, Siglo xx-Nueva Imagen, 1992.

Cioran, E. M. Historia y utopía, Barcelona, Tusquets, 1998.

Copi, Irving M. Introducción a la lógica, Buenos Aires, eudeba, 1986.

Villoro, Luis. Creer, saber, conocer, México, Siglo xxi, 1984.

Bibliografía complementaria

Aristóteles. Argumentos sofísticos, Buenos Aires, Aguilar, 1983.

Aristóteles. Tratados de lógica (Organon), Madrid, Gredos, 1982.

Arreola, Juan José. Confabulario, México, Joaquín Mortiz, 1992.

Feyerabend, Paul K. La ciencia en una sociedad libre, Madrid, Siglo xxi, 1981.

Gutiérrez Sáenz, Raúl. Introducción a la lógica,, México, Esfinge, 2002.

Lewis, Carrol. El juego de la lógica, Madrid, Alianza Editorial, 1972.

Mates, Benson. Lógica matemática elemental, Madrid, Tecnos, 1987.

Muñoz, Mario (prólogo y selección). Memoria de la palabra. Breve antología, México, Conaculta-inba-unam, 1994.

Rulfo, Juan. El llano en llamas, México, Fondo de Cultura Económica, 1994.

Rusell, Bertrand. La perspectiva científica, México, Ariel, 1985.

Tema II. Redacción e investigación documental

Objetivos: Lograr que el orden y sistematización de las ideas alcanzados mediante el estudio de la lógica del concepto, se vean favorablemente traducidos en un texto escrito, redactado —en principio— con corrección, coherencia y claridad. Asociar el estudio de la morfosintaxis a la puntuación correcta. Aprender a navegar sin extraviarse —teniendo la lógica y la redacción correcta como principios de orden y sistematización— por el mundo de la información documental. Que el alumno aprenda a recoger y organizar esta información y la traduzca en un documento original que cumpla con los requisitos estrictos de un trabajo académico.

1. Las categorías y sus accidentes gramaticales: definiciones y morfosintaxis

2. La oración

2.1 Sintaxis del sujeto y del predicado: núcleo y modificadores

2.2 Función sintáctica de los pronombres personales y de sus variantes:

3. Esquema sintáctico de la oración

3.1 La pregunta clave para identificar cada una de las funciones:

4. Regla general de la concordancia

5. Los signos de puntuación

6. El ensayo

6.1 El ensayo académico

7. Acopio bibliográfico y hemerográfico sobre un tema delimitado

7.1 Fichas bibliográficas y hemerográficas

8. El esquema de trabajo

8.1 Elección del tema

8.1.1 Tipo de investigación

8.1.2 Justificación personal y académica

8.2 Planteo del problema

8.2.1 Hipótesis

8.3 Objetivos

8.4 Metodología

9. Las fuentes de información y de investigación

10. Lectura rápida del material

11. Lectura minuciosa y crítica

11.1 Lectura intencionada

11.2 Qué busco y qué “subrayo”

11.3 ¿Lo que suscita la lectura debe apuntarse de inmediato?

11.4 Comentario, crítica, reflexión, resumen, síntesis y paráfrasis

13. Lectura por interés

14. Fichas de trabajo

14.1Textuales

14.2 De resumen

14.3 De comentario personal

14.4 Mixtas

14.5 De referencia cruzada

15. Notas al texto

15.1 Notas de ampliación de texto y de referencia

15.2 Citar textualmente: ¿entre comillas o a bando?

15.3 Cursivas, versalitas y comillas

15.4 Términos usuales para sustituir las referencias a fuentes

15.5 Las referencias entre paréntesis (Modern Language Association System).

16. Bibliografías o fuentes

Bibliografía

Cázares Hernández, Laura, María Christen et al. Técnicas actuales de investigación documental, México, Trillas-UAM, 1991.

Gili Gaya, Samuel. Curso superior de sintaxis española, Barcelona, Bibligraf, s.a., 1993.

José Luis Gómez-Martínez,.Teoría del ensayo, unam, México, 1992.

Martínez Ramírez, Fernando. “El ensayo: una forma de arte”, en la revista especializada Tema y Variaciones de Literatura, núm. 24, primer semestre de 2005, UAM Azcapotzalco.

Martínez Ramírez, Fernando. “La lógica del pensamiento y sus formas de expresión oral y escrita”, en la revista Casa del Tiempo, Volumen vi, Época III, núms. 8-9, julio-agosto de 2005.

Martínez, José Luis (selección, introducción y notas). El ensayo mexicano moderno (2 vols.), México,Fondo de Cultura Económica, 1971.

Mercado, Salvador. Cómo hacer una tesis. México, Limusa, 2002.

Repilado, Ricardo. Dos temas de redacción, “I. Los signos de puntuación”, La Habana, Pueblo y Educación, 1975.

Bibliografía complementaria

Adorno, Theodor W. «El ensayo como forma», en Notas de literatura, Barcelona,Ariel, 1962.

Alcalá, José Antonio. El concepto de corrección y prestigio lingüísticos, México, Trillas, 1981.

Berinstáin, Helena. Diccionario de retórica y poética, México, Porrúa, 1992.

Beristáin, Helena. Gramática estructural de la lengua española, México, unam-Noriega Editores-Limusa, 1988.

Borges, Jorge Luis. Ficciones, Madrid, Alianza Editorial, 1994.

Calvino, Italo. Seis propuestas para el próximo milenio, Madrid, Siruela, 1990.

Eco, Umberto. Cómo se hace una tesis, Gedisa, Barcelona, 1983.

Feyerabend, Paul K. Contra el método. Esquema de una teoría anarquista del conocimiento, Barcelona,Ariel, 1976.

Garza Mercado, Ario. Manual de técnicas de investigación para estudiantes de ciencias sociales, México, El Colegio de México, 1974.

Lukács, Georg. «Sobre la esencia y forma del ensayo», en El alma y las formas y Teoría de la novela, México, Grijalbo, 1985.

Martínez Ramírez, Fernando. La babel de los payasos, México, Miguel Ángel Porrúa, 2000.

Pardinas, Felipe. Metodología y técnicas de investigación en ciencias sociales, México, Siglo xxi, 1981.

Revilla Santiago. Gramática española moderna. Teoría y ejercicios, México,McGraw-Hill, 1982.

Vivaldi, Martín G. Curso de redacción. Teoría y práctica de la composición y del estilo, Madrid, Editorial Paraninfo, 1993.

lunes, 17 de enero de 2011

Lectura y Escritura II


Clave: 1200101
Prof. Fernando Martínez Ramírez
Criterios de evaluación
Reportes de lectura, asistencia y participación: 100%

Objetivos generales del curso:
· Adquirir las herramientas metodológicas para la lectura de todo tipo de documento escrito frecuente en la universidad.
· Desarrollar el pensamiento analítico y crítico de la cultura, y en especial de los textos escritos, a partir de la reflexión acerca de lo que se pone en juego siempre que ejercemos una actividad interpretativa de documentos escritos.
· Hacernos conscientes de los condicionamientos culturales, ideológicos y epistémicos que intervienen en el proceso de la lectura.

Tema I. Los esquemas de comprensión. Reflexión sobre los géneros literarios (1ª parte)
Objetivos específicos:
Adquirir los instrumentos teóricos que permitan una mejor comprensión de los textos dramáticos.
Asumir que en toda búsqueda de sentido cultural y textual intervienen lo mismo el mythos que el logos como dos horizontes de comprensión, uno dramático y otro racional.

1. Reflexión sobre la lectura
2. Teoría de los géneros literarios
Diégesis y mímesis
División clásica de los géneros literarios: épico, lírico y dramático.
La Poética de Aristóteles
2.3.1 Progresión dramática aristotélica
3. El género dramático
3.1 El melodrama, la farsa, la tragedia, la comedia y la tragicomedia
3.2 La mitocrítica
2.2.1 El esquema del héroe según Joseph Campbell
3.3 Mythos y logos como horizontes de comprensión
3.3.1 Tiempo mítico y tiempo metafísico
3.4 Esquemas culturales y conocimientos previos del lector
4. Hacia una mito-logía comprensora: mythos y logos como nuestros dos horizontes de representación

Lecturas
Aristóteles. Poética.
Rodolfo Usigli. El gesticulador.
José Emilio Pacheco. Las batallas en el desierto.
Fernando Martínez  Ramírez. “La lógica del pensamiento y sus formas de expresión oral y escrita”, en la revista Casa del Tiempo, Volumen  vi, Época III, núms. 8-9, julio-agosto de 2005.


Bibliografía complementaria
Bentley, Eric. La vida del drama, Piadós, México, 1985.
Campbell, Joseph. El héroe de las mil caras. Psicoanálisis del mito, Fondo de Cultura Económica, México, 1997.
Durand, Gilbert. De la mitocrítica al mitoanálisis. Figuras míticas y aspectos de la obra, Anthropos-Universidad Autónoma Metropolitana Iztapalapa, Barcelona, 1993.
Gérard Genette. “Géneros, tipos, modos”, en Miguel A. Garrido Gallardo (comp.), Teoría de los géneros literarios, Arco Libros, s. a., Madrid, 1988.
Martínez Ramírez, Fernando. “Explicación mítica y comprensión existencial”, en la revista Umbral, de la uam Xochimilco, Nueva época, año 2, núm. 13, abril del 2002.
Martínez Ramírez, Fernando. “La plenitud de una soledad. El esplendor de una apertura”, en la revista Universo de El Búho, núm. 29, abril del 2002.
Thomasseau, Jean-Marie. El melodrama, Fondo de Cultura Económica, México, 1989.

Tema II. El papel del lector. Reflexión sobre los géneros literarios (2ª parte)
Objetivos específicos:
Adquirir los instrumentos teóricos que permitan una mejor comprensión de los textos narrativos, noticiosos e históricos.
Asumir que en todo proceso de lectura existen, por parte del lector, ciertas expectativas con respecto al texto y, por parte del escritor, consideraciones explícitas o implícitas acerca del que supone habrá de leer su obra; ambas expectativas condicionan y posibilitan la comunicación a distintos niveles de comprensión.

1. No hay escrituras ni lecturas inocentes
1.2 ¿Qué, cómo y por qué leo?
2. La hermenéutica
El papel del lector: teoría de la recepción literaria
2.1.1 La expectativa de recepción
2.1.2 El lector implícito
3. El género épico o narrativo
La narración literaria: novela, cuento, epopeya, fábula, leyenda, mito
El cuento: teorías de los cuentistas: Edgar Allan Poe, Ricardo Piglia, Juan Bosch, Edmundo Valadés.
2.3.1 Poéticas de la brevedad
La narración no literaria: noticiosa e histórica
Historia vs. ficción
El tiempo y la trama en el relato de ficción e histórico
El punto de vista: objetividad y subjetividad

Lecturas
Cuentos de autores clásicos y contemporáneos mexicanos: Arredondo, Revueltas, Rulfo, Arreola, Del Paso, Monsreal, Taibo II, Elizondo, Zapata, Pérez Cruz, Serna, Parra, Rivera Garza, Martínez Ramírez...
Carlos Fuentes. Aura, Era, México, 2002.
José Revueltas, El apando,  México, Era, 2001.
Fernando Martínez Ramírez. “En Salamina ya no pasa el tiempo”, en la revista Casa del Tiempo, Volumen vi, Época III, núm. 71-72, diciembre de 2004-enero de 2005.
Fernando Martínez Ramírez. “No hay escrituras inocentes”, en la revista Universo de El Búho, núm. 31, junio del 2002.

Bibliografía complementaria
Angenot, Marc, Jean Bessière, et al. Teoría literaria, Siglo xxi, México, 1993.
Arreola, Juan José. Confabulario, Joaquín Mortiz, México, 1992.
Cercas, Javier. Soldados de Salamina, Tusquets, México, 2003.
Jacobs, Bárbara (selec. e introd.). Los mejores cuentos mexicanos. Edición 2001, Joaquín Mortiz, México, 2001.
López Aguilar, Enrique (pról., selec. y notas), Salomé desvelándose, INBA, México, 1994.
Martínez Ramírez, Fernando. “La novela como reconciliación aporética con el mundo”, en la revista Casa del Tiempo, Volumen vi, Época III, núm. 62, marzo de 2004.
Martínez Ramírez, Fernando. La babel de los payasos, Miguel Ángel Porrúa, México, 2000.
Muñoz, Mario (antologador), Memoria de la palabra. Breve antología, INBA-unam, México, 1994.
Parra, Eduardo Antonio. Nadie los vio salir, Era, México, 2001.
Rall, Dieter. En busca del texto. Teoría de la recepción literaria, UNAM, México, 1987.
Ricouer, Paul. Relato: historia y ficción, Dosfilos Editores, Zacatecas, México, 1998.
Ricouer, Paul. Tiempo y narración. Configuración del tiempo en el relato histórico, T. I, México, Siglo xxi, 2000.
Rulfo, Juan. El llano en llamas, FCE, México, 1996. (Colección Popular, 1).
Serna, Enrique (selec. e introd.). Los mejores cuentos mexicanos. Edición 2000. Joaquín Mortiz, México, 2000.
Serna, Enrique. Amores de segunda mano, Cal y Arena, México, 2002.
Zavala, Lauro (comp.). Teorías del cuento I. Teorías de los cuentistas, UNAM-UAM, México, 1993.
Zavala, Lauro (edit). Teorías del cuento II. La escritura del cuento, UNAM-UAM, 1996.
Zavala, Lauro (edit). Teorías del cuento III. Poéticas de la brevedad, UNAM-UAM, 1996.

Tema III. El análisis del discurso. Reflexión sobre los géneros literarios (3ª parte)
Objetivos específicos:

Adquirir los instrumentos teóricos que permitan una mejor comprensión de los textos líricos y ensayísticos.
Distinguir entre géneros literarios y géneros discursivos.
Entender que en toda interpretación de textos escritos es posible distinguir los condicionamientos ideológicos que son trasunto del discurso y que nadie está exento de estos condicionamientos que son el presupuesto de toda comnicación.

1. Lo que el discurso es
Bajtín y los géneros discursivos
La hermenéutica de la sospecha: Ricouer
Hacia una analítica de las ideologías
2. El género lírico
3. El ensayo
Orígenes y definición
La subjetividad en el ensayo
Clasificación
El ensayo en la universidad
4. El estilo literario

Lecturas
 Cassany, Daniel. Taller de textos. Leer, escribir y comentar en el aula. "Géneros escritos". Paidós, México, pp. 17-48.
La “Introducción”del libro: Bachelard, Gaston. La poética de la ensoñación, Fondo de Cultura Económica, México, 1997. (Breviarios, 330)
“Muerte sin fin”, en José Gorostiza, Poesía completa, México, FCE, 1996. 
“Nostalgia de la muerte” en: Xavier Villaurrutia. Obras, FCE, México, 1991.
Fernando Martínez Ramírez. “Novela de aire y novela de agua”, en la revista Casa del Tiempo, Volumen vi, Época III, núm. 64, mayo de 2004.
--> “Muerte sin fin”, en José Gorostiza, Poesía completa, México, FCE, 1996.  El poema “Piedra de sol” en: Octavio Paz. Libertad bajo palabra, FCE, 1974.
Diversos autores de la antología: Octavio Paz et al. Poesía en movimiento I, Siglo xxi-sep, México, 1985. (Lecturas Mexicanas, 4)
Diversos capítulos del libro: José Luis Gómez-Martínez. Teoría del ensayo, UNAM, México, 1992.
Diversos ensayos y autores de: José Luis Martínez (selec., introd., y notas). El ensayo mexicano moderno (2 vols.), fce, México, 1971.
Fernando Martínez Ramírez. “Erotismo y estilo en la escritura”, en la revista Universo de El Búho, núm. 19, junio del 2001.

Bibliografía complementaria
Adorno, Theodor W. “El ensayo como forma”, en Notas de literatura, Ariel, Barcelona, 1962.
Bachelard, Gaston. El agua y los sueños, FCE, México, 1993. (Breviarios, 279)
Bachelard, Gaston. La tierra y los ensueños de la voluntad, FCE, México, 1996. (Breviarios, 525)
Bajtín, M. M. Estética de la creación verbal, Siglo xxi, México, 1995.
Barthes, Roland. Mitologías, Siglo xxi, México, 1999.
Becerra, José Carlos. El otoño recorre las islas. Obra poética 1961 / 1970 (prólogo de Octavio Paz, edición preparada por José Emilio Pacheco y Gabriel Zaíd), Era-uam, México, 1991.
Berinstáin, Helena. Diccionario de retórica y poética, Porrúa, México, 1992.
Calvino, Italo. Seis propuestas para el próximo milenio, Siruela, Madrid, 1990.
Chevalier, Jean y Alain Gheerbrant, Diccionario de los símbolos, Herder, Barcelona, 1986.
Gorostiza, José. Obras, fce, México, 1994.
Huerta, Efraín. Estampida de poemínimos, Premia Editora, México, 1983. (Libros del Bicho , 18)
Huerta, Efraín. Poesía. 1935-1968, Joaquín Mortiz, México, 1968. (Lecturas Mexicanas, Segunda Serie, 54)
Lukács, Georg. “Sobre la esencia y forma del ensayo”, en El alma y las formas y Teoría de la novela, Grijalbo, México, 1985.
Martínez Ramírez, Fernando. “Simbólica en la poesía de Efraín Huerta”, en la revista Casa del Tiempo, Volumen vi, Época III, núm. 65, junio de 2004.
Martínez Ramírez, Fernando. “El ensayo: una forma de arte”, en la revista Tema y Variaciones de Literatura, núm. 24, México, UAM Azcapotzalco, 2005.
Murry, J. Middleton, El estilo literario, FCE, México, 1976. (Breviarios, 46)
Ricouer, Paul. Freud: una interpretación de la cultura, Siglo xxi, México, 1985.
Ricouer, Paul. Teoría de la interpretación. Discurso y excedente de sentido, Siglo XXI-Universidad Iberoamericana, México, 1995.
Rilke, Reiner Maria. Cartas a un joven poeta, Colofón, s. a., México, 1996.
Sabines, Jaime. Poesía, nuevo recuento de poemas, Joaquín Mortiz-SEP, México, 1986. (Lecturas Mexicanas, 27)

domingo, 16 de enero de 2011

Poética, de Aristóteles

Aristóteles, La poética, tr. de Juan David García Bacca, México, Editores Mexicanos Unidos, 1985.

FICHA RESUMEN

1. Generalidades

Todo arte es imitación (μίμησιϛ, mímesis). Hay artes que emplean el ritmo, otras la melodía y unas más la métrica. Hay, además, artes que emplean las tres cosas. La imitación los es siempre de hombres en acción, de sus características éticas. La diferencia entre diferentes imitaciones radica en con qué imitan, lo que imitan y la manera como imitan.

La tragedia, a diferencia de la comedia, imita a los mejores hombres.

Partiendo del principio de que la imitación es algo innato al hombre, se dirá que los que imitan a los mejores dieron con ello origen a la poesía heroica, mientras que los que imitan a los viles y peores —utilizando el metro iambo— originaron la poesía iámbica. De la poesía heroica surgió la tragedia, en tanto que de la poesía iámbica surgió la comedia.

La comedia imita lo malo-ridículo. La epopeya y la tragedia imitan a los esforzados. La diferencia entre la epopeya y la tragedia es el tiempo y la métrica. Mientras que en la primera no está definida la duración y su estilo es el narrativo, la tragedia es «reproducción imitativa de acciones esforzadas, perfectas, grandiosas, en deleitoso lenguaje, cada peculiar deleite en su correspondiente parte; imitación de varones en acción, no simple recitado; e imitación que determine entre conmiseración y terror el término medio en que los efectos adquieran estado de pureza.» [pp, 138-139]


2. Partes cualitativas de la tragedia

La tragedia consta de seis partes:
1. El argumento o trama. Parte más importante, pues considerando que la tragedia es imitación de las acciones de los hombres, la peculiar disposición de las acciones será lo primordial y lo que definirá la trama. Además, por las acciones se revelan los caracteres.
2. Caracteres. Son el reflejo de las acciones. Hablan de la cualidad moral de los personajes, [tan importantes a esta obra didáctica que es la tragedia].*
3. El carácter. Pone de manifiesto el estilo de decisión, la voluntad y los medios que, bajo la reflexión, llevan a un fin. Es este fin, según sea constante o no en el personaje, lo que nos habla de un carácter.
4. Dicción o léxico. Es la interpretación de ideas mediante palabras, es lo que las palabras descubren al ser dichas. [La dicción o léxico es la función apofántica, es decir, elucidadora que tienen las palabras, la posibilidad de revelar el carácter ético-didáctico de la tragedia a través de las palabras.]
5. El canto. Elemento prescindible de la tragedia, ya que la virtud de ésta se mantiene al margen de los certámenes y de los actores, al margen de la dulzura del canto.
6. El espectáculo. Son los artificios del escenógrafo. Este elemento también es prescindible.
[Gran parte del éxito o del fracaso de la tragedia se debe a su carácter y a sus ideas, pues son estos dos elementos lo que nos hablan de su calidad didáctica y ética, según los patrones e ideales griegos de conducta.]


3. Unidad de acción trágica

La tragedia es una unidad de acción entera y perfecta, además de poseer cierta magnitud. Debe, por lo mismo, constar de principio, medio y final, es decir, debe ser completa y cerrada en sí misma. El parámetro de su magnitud es que sea fácilmente retenida en la memoria: ni muy extensa ni muy corta.[1]

Sólo así podrá ser bella. Debe haber, por lo demás, una unidad de acción que no se resquebraje en sus partes, es decir, que no puedan estas últimas cobrar independencia con respecto del todo.
La tragedia tiene como requisito expresar lo universal —no lo singular, como la historia— y en vistas a ello debe elaborar nombres, acciones, etc.

4. El argumento

En la tragedia hay una idea general y episodios. La idea general es el argumento, dividida, según convenga, en episodios. También existe un nudo, que es lo que va desde el principio hasta aquella parte última en que se trueca la suerte hacia la buena o malaventura. Hay también un desenlace, que va desde la inversión de la suerte —climax del nudo— hasta el final. Es decir, las dos partes en que se divide la idea general o argumento son el nudo y el desenlace.

Como producto de la trama —desarrollo de la acción dramática— debe sobrevenir en el espectador la catarsis purificadora (καθαρσιϛ, katharsis), como resultado de la conmiseración y el terror, elementos ambos que le deben ser inherentes a la trama. Conmiseración y terror deben venir aparejados a la trama para que se produzca en el espectador esta purificación [ética]. Sólo así se constituyen las tragedias más bellas.

La peripecia (περυπετήϛ, peripetés) es la inversión de la cosa en sentido contrario y puede suceder por necesidad o por probabilidad. [«…es un giro súbito e inesperado (un accidente, un hecho casual), que produce sorpresa, que influye en los acontecimientos posteriores y en las pasiones y el carácter de los personajes, y que generalmente está orientado en el sentido del deterioro de éstos, pues les acarrea el infortunio.»][2]

El reconocimiento (αναγνώρισιϛ anagnórisis) es el cambio de ignorancia a conocimiento que trae consigo un cambio en el curso de una acción. Por ejemplo, transforma la amistad en enemistad o viceversa.

Habrá acción simple cuando el cambio de la fortuna suceda sin peripecias ni reconocimiento. Habrá acción intrincada cuando esto suceda con peripecia y con reconocimiento. Bello será cuando haya reconocimiento con peripecia, pues con ello se juntan el efecto trágico y la emoción humana y se producirá así la compasión y el temor [con mayor fuerza y con lo cual se logrará uno de los fines fundamentales de la tragedia: el didáctico].

Junto a estos dos elementos del argumento —la peripepcia y la anagnórisis— esta otro que es la pasión (πάθοϛ pathos), que es la acción perniciosa y lamentable, como muertes en escena, tormentos, heridas, etc.


5. División cuantitativa de la tragedia

La tragedia se divide en: 1. Prólogo, parte entera de la tragedia que precede a la llegada del coro. 2. Episodio, parte entera de la tragedia comprendida entre los corales. 3. Exodo, parte entera de la tragedia fuera de los corales.


6. Preceptiva poética

El error
[Considerando la acción terapéutico-ética de la tragedia], los cambios de fortuna de varones buenos no deben fluctuar entre lo bueno y lo malo, pues esto no inspira ni temor ni conmiseración sino repugnancia moral. Lo mismo se entiende, pero en sentido contrario, en los varones malos.[3]

La compasión se funda en lo inmerecido de la desdicha y el temor en la semejanza [que con nosotros puede tener esta fortuna]. Pero queda el justo medio: una suerte que se trueca en mala por un error, el error trágico.

Es preciso que la dirección de la suerte sea de buena en mala y no al contrario. El sentimentalismo no tiene cabida en la tragedia. La conmiseración y el temor no deben ser producto del espectáculo sino de la trama, es decir, del desarrollo de la acción misma. Lo mejor de la acción errónea es que se haga con ignorancia y, una vez realizada, se le reconozca, en el acto, que es justamente la peripecia con anagnórisis.

Carácter bueno
Los caracteres deben ser apropiados al personaje. Debe buscarse lo bueno y que esto se ponga de manifiesto en los actos. Deben ser semejantes al tipo tradicional y además constantes, no volubles.

Debe buscarse lo verosímil y los desenlaces deben ser producto de la trama y no por artilugio. Ningún acto debe quedar sin explicación racional,[al interior del drama, desde luego].
Hay diversos tipos de reconocimiento: por signos o señas, por artificio del poeta, por recuerdo, por raciocinio —silogismo deductivo—, producto de los hechos mismos.


6. Especies de tragedias. La metáfora

Hay cuatro especies de tragedias: la intrincada, la sencilla, la patética y la de carácter ético. Hay que intentar que posea todas estas cualidades. También hay que cuidar la claridad y alteza de la dicción: que sea clara sin ser baja. Un nombre de uso dominante contribuirá a su claridad. No hay que exagerar ni hacer muy evidentes la metáfora y las palabras peregrinas, pues ello tornará risible a la tragedia. Aunque la metáfora [es uno de los principales recursos del poeta, que hay que mantener siempre presentes para evitar falsas o erróneas críticas]. La metáfora es «transferencia del nombre de una cosa a otra; del género a la especie, de la especie al género o según analogía» [p. 163]. La metáfora es, en fin, contemplación de las semejanzas.


7. La epopeya

La epopeya, como la tragedia, debe tener una unidad de acción. También hay la simple, la intrincada, la ética y la patética. las partes son las mismas, con excepción del canto y el espectáculo. La tragedia se restringe a lo que sea factible de representar en el escenario, mientras que la epopeya no, por lo cual puede ser más extensa, ya que narra o puede narrar más acciones.

Lo criticable de la epopeya —y también en la tragedia— es que las cosas ahí expuestas sean imposibles o absurdas, o dañosas, o contradictorias entre sí, o por ir contra la rectitud artística. Con todo, es superior la tragedia a la epopeya, pues posee todas las características de ésta y más.

NOTAS
* Lo que aparece entre corchetes no lo dice Aristóteles en la Poética: se trata de información complementaria.
[1] Subyace a esta idea la tesis aristotélica del «justo medio», que promueve en su Etica nicomaquea. El Justo medio consiste en someter al escrutinio de la razón y del sentido común todos aquellas acciones que tengan un calificativo moral y en los que pueda haber exceso y defecto. Por ejemplo: entre el exceso que es la temeridad y el defecto que es la cobardía está el justo medio que es la valentía. Se trata de un justo medio dinámico, que a veces estará más cerca de un extremo, como en el caso de la valentía, que está más cercana a la temeridad y más lejana de la cobardía.
[2] Helena Berinstáin, Diccionatrio de póética y retórica, Porrúa, México, 1992.
[3] Por lo que se ve, Aristóteles no daba oportunidad, al menos en la tragedia, de que un individuo pudiera enmendar su conducta moral: ella lo marca de un modo irrevocable. Desde luego, esto responde a la idea que se tenía de un destino ineludible.